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sábado, 9 de enero de 1993

Dias de Heavy


por: Fran

Hubo un tiempo en el que esta ciudad me parecía casi infinita y la idea del tiempo manejable, eso era antes de los conceptos de libertad, antes de los últimos conceptos de amor ya casi no recuerdo aquellos días, pero me asaltan sensaciones estimulantes cuando escucho música, sobre todo el Heavy Metal, (o Glam Metal, como chucha quieran llamarlo, en aquel tiempo todo era la misma huevada), pues era un tiempo bastante romántico, en todo sentido, de mucha acción y donde, al menos yo, me permitía cualquier cosa, hoy no han cambiado mucho las libertades, pero si las decisiones.
Es gracioso como muchos recuerdos en mi mente llevan con esta música de fondo como un soundtrack para mis recuerdos, generalmente mas alegres de lo que deberían ser y esto seguro podría sorprender a mas de uno que cree que me la paso padeciendo, no es verdad, si bien se sufre cuando se pierden los buenos momentos, el tiempo hace que tengan un gusto diferente, quizá esto hace que perdonemos ciertas cosas y ciertas no, no lo se con exactitud, este campo aun lo estoy recorriendo y poco o nada puedo decir de lo que perciba mañana y con mañana me refiero a los días subsiguientes a este claro está.
Volviendo a lo musical, es esta la magia de la música, pero claro todo tiene su excepción, hay algunos temas que son atemporales, esto me pasa con el Progresivo, ya que es una música la cual escucho todo el tiempo sin que importe la antigüedad de la banda, porque claro hay tantas bandas que ni conozco que podría estar en esto hasta el día de mi muerte, pero no puedo dejar de oírlo.


Hemos edificado una ciudad dentro de esta
a la que nos retiramos sobre estridentes notas
golpes de baterías
complejos trastes
en las paredes aun nuestros nombres
de las bandas
y los de las chicas que nos olvidaron.


Muchas veces pienso que de no haber tenido tantas aventuras quizá fuera mas fácil tener una expectativa mas perenne en un mundo que me resulta cada vez mas carente de esencia, como una superficie lisa donde alguna vez hubo polvo, sangre y flores, las filosofías de vida particulares son casi tan escasas que las vistas aéreas no son otra cosa que de fabricas de mentes en serie.
La música de aquel tiempo solía ser un refugio invisible (casi inexistente)  que albergaba  nuestro presente; hoy cuando pongo play, sostengo un trago y se mira por la ventana, siempre al cielo o a la nada, no importa pues nuestros ojos ya no ven lo de enfrente sino mas bien lo acontecido que se proyecta casi desde los albures de nuestro inconsciente, es en este momento en el que entiendo… nunca pude ser músico, bueno nunca hice un verdadero intento si quiera, solo soy un recolector de emociones que hace lo que puede y de muy torpe manera explayar el sentir con algunas palabras, como sea: ¿En que estarían pensado todos aquellos magos de los instrumentos, de las voces para hacernos caer en este efecto?, acaso pensaron “Con este tema les voy a joder la cabeza!!!”.
También es oportuno mencionar que cada rama de la música crea en mí un efecto diferente o son mis sentidos quienes se sienten de manera cómoda con un estilo deferente de música, como instintos extraños poseídos por una libertad absurda, hoy me puedo dar el lujo de decir “QUE CARAJOS IMPORTA”… a estas alturas del partido…

Es curioso que hoy solo recuerde un montón de cosas buenas de aquellos tiempos, ni lo triste de esas baladas llega a dar pena, todo se ha convertido en una gran exposición de imágenes en movimiento que recorro a cada canción como en una galería de sueños extintos que se parece mas a mi hogar que mi propia casa, después de todo siempre he sido un callejero.

Sin nada que profanar, si pecados que vivir, como que las cosas han perdido en algo su gustillo de aquellos días, no ir al colegio, escaparse del instituto o simplemente quedarse botado a oscuras en medio de un toque de queda entre sonidos lejanos de balas y coches bomba, aunque turbulentos episodios, la verdad es que yo estaba adolescente y 5 veces mas loco de lo que alguna vez me dijeron que estuve.

Nadie que conozca se percato que vivir los sueños (que al final de cuenta son puros inventos de nosotros mismos) sería la sentencia de muerte para estos al son del Heavy… los noventa fueron mas oscuros, tan crudos que lo áspero resultó ser tan común como el “pan con chicharrón”; de los noventa ya me ocupare porque aunque carentes de esta magica esencia no caímos en el aburrimiento.

Recuerdo bien que en aquel tiempo la palabra amor me parecía de lo más vulgar, a pesar de oírla en todas esas canciones, me parecía de lo más común y nunca podía abarcar tantas emociones… ahora que lo pienso, ni siquiera hoy creo que englobaría una forma particular de querer, bueno si, ya sé que es mucho raciocinio pero bueno, con esto demuestro que en aquel tiempo las cosas eran mucho mas románticas, no necesariamente por dar ramos de rosas ni demás cursilerías, quizá como dice un amigo, era del ingenio de lo que se trabajaba, pero al final todo parecía un video musical.


Podría apostar que todo esto tiene que ver mas con la adolescencia que con el Heavy, pero hay que aceptar que de este estilo de Rock emana un ambiente bastante soñador, al final de cuentas aquellos días lo podrían aplicar también mis viejos a Elvis, The Beatles o Bob Dylan, a lo mejor es simple cuestión generacional, pero para mi… es que al Heavy y a aquel tiempo puedo llamarlo DÍAS DE HEAVY.