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domingo, 16 de julio de 2006

Reunión en los días Rojos

I
En el jardín
Aquellos portones parecían abrirse por primera vez
serpientes
escorpiones
rosas
el aroma inconfundible del amor
el alcohol
y la mentira
caen con la niebla a mis pies
por el laberinto
se abren los telones de la noche
rocio brillante sobre las hojas lilas
se descubre la luna
por esta noche
el caos de la fiesta me guía.

II
Las Puertas

Mirando a mis espaldas
al filo de mi destino
el futuro se desenfoca
sus señales
sus olores
sus ruidos
sus colores
todo es indescifrable

Miro a mis espaldas
sin disfraz me encuentro digno de entrar
sin seguir presagios a ciegas
la gran fiesta siempre se da inicio con la energía de un ente misterioso y mágico.

III
La fiesta única

Tabaco y rosas
hierva y perfume
blancas líneas horizontales y nuevos espejos
vinos
copas
venenos y antídotos
juegos de salón
salones de baile
ritos
risas
y estas luces que tocan mi piel
queman mis ojos
estoy adentro
las puertas se cierran a mis espaldas
estoy adentro
mi recuerdo y mi nombre se incineran con mi primer cigarrillo
estoy adentro
nadie me vigila mientras me desplazo por este nuevo escenario
mientras encuentro mi ubicación
este capítulo parece ya haber sido vivido por alguien
voy por un deja vu ajeno
finalmente desde el balcón
la calle me llama con sus luces de poste y pavimento silencioso
sombras tenues y pájaros negros esperan mi salida
me asalta la remembranza de lo que solía ser el amor
lo que entendemos por amor
a lo que alguna vez le inventaremos reglas
la lluvia de verano parece objetar mi nueva noche
la luna nueva ojea
el viento me acoge
la soledad me acompaña buscando algo en el vacío en mi cuerpo
hasta que veo en las manos de una bella niña
un pequeño vaso de pisco y los residuos de otro amor perdido
un cigarrillo largo y la pena que habita en su vida anterior
de labios pintados sin matices oscuros
las palabras huecas de un deseo instantáneo rodean nuestro dialecto
y los besos injustificados
dignos del olvido
acaparan este espacio.

Unidos en una infinita danza
como parte de una nueva y pintoresca masa
pronto llega el ahogo
pronto llega la búsqueda de un refugio en el lugar más peligroso
por las escaleras hacia lo que debiera ser el triunfo final del mas solitario de los vagabundos
la recamara principal es lo único que queda por profanar.

IV
Las alcobas y la cenicienta de plástico

Las risas opacadas por el sonido de los viejos maderos a mi paso
figuras unidas por las blancas sabanas se convierten en deformes esculturas
gritos
placer
desvarío
debería ser parte de la fiesta
debería haber de algo más
como un espía llego a la última alcoba
desprovista de puertas para su enorme ventana
con una botella medio vacía
con una cajetilla medio llena
espero al alba contarle sobre lo que le arranqué a la fauna
espero que la noche se convierta en el ayer
cuando la niña se arrastra como un roedor escapando de su propia toxina
de un depredador invisible que la alcanza y nunca lo ve llegar
en mis brazos
delirando
lágrimas enfermas derriten su mascara de rimel y superficie sintética
llego hasta su rostro verdadero
alcanzo a tocar su alma
en sus ojos se confunden este dolor y su fantasía de escape
me escucha perdida
en mi voz le dejo escondida la formula secreta para llegar a la salida
sin tener que empujar
sin tener que huir a un lugar que siempre fue invento ajeno
en su voz me obsequió una promesa
quebrándose en un llanto puro y cristalino
descansando en un sueño nacido al instante
en esta esperanza de un mañana dormida queda cual princesa de una vieja recámara;
termina otra gran fiesta
a ella se la lleva la ambulancia que aparece como roja luciérnaga al borde del alba
ella lleva una sonrisa
y yo esperanza en el taxi que se pierde en el silencio de la madrugada.

continúa...