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miércoles, 28 de mayo de 2014

Fluidez de la ciudad

I
Una a una caen las notas que deje a tu servicio
y desaparece la mágica época a la vuelta de la esquina
si aquella
que me ve una vez al año
me cuenta de tu sonrisa
me felicita por dejarme vencer
y me llora cuando la olvido.

Una a una se van borrando las letras que le dedique a tu sonrisa
y las reemplazan finas navajas que bebo en la bodega
si aquella
que me alberga
cobija
y esconde. 
II
 En la urbe se levantan verticales más historias
de juego perdidos que se confundieron en una bruma
frívolos coqueteos en estuches de cuero
como un reptil cambiando de forma sobre las paredes
me desplazo como testigo de eventos anunciados con besos
cariños
miradas
presagios en un emporio de falsos gritos
piezas a merced de complejos y elogiados
siendo el cielo solo un lugar donde se pierden mis enfoques
y el infierno solo la romántica idea de los más inocentes
me extravío en conceptos varios  que yo mismo reflejo

III
 
Un solo ruido
es la voz del suburbio
mi pobre pulso
se retarda
la estación indefinida
sin calor ni frio
un solo sueño
olvido en la puerta
o en el grisáceo seno
de mi Lima hermosa 

IV
 Necesito el silencio que me trae una oxida madrugada
necesito caigan mis parpados para elevarme en la enormidad de la negrura
sin rasgos de cortes sobre la superficie de un bio-mecanismo y mente cansada
mis salidas de escape son para otros puertas de entrada
mi evolución el manifiesto del andar con voz agotada y conciencia despierta
he dejado una caja de recuerdos sin melodía
he maquinado mi destino sin queja valedera
sin poseros epitafios retiro mi presencia del reflejo que alumbra
la historia completa se sabrá en mi canción muda
o en la caída de cada grano en el reloj de arena.

V

Una hora más tuvieron para contarse sus historias
iniciar así el programa que le da la forma a este evento
del que vale cada herida y gota de ensueño
girando esta mágica secuencia de imágenes sublimes
de ángulos imaginarios
planos imposibles
despedidas históricas
y encuentros improbables.

Una hora más me quedo para documentar tras bambalina
presenciar el comienzo de lo que sería esa larga aventura
en la que me alumbro con el naranja y la nicotina
brindo con tradicional extravagancia
y me despido hasta la próxima manía.

© Fran Terrones Julca
2014