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domingo, 20 de abril de 2014

Puro cuento


I



Lo entrañable de la vida pasada en donde se ha disfrutado en carne propia algún sueño al azar tal vez sea el tener una ilusión, una fantasía intocable, algo a lo que no llegarías, ahora sé que de tenerlo poco queda por descubrir, por profanar, echarle cemento a una fantasía haciéndola real en una sentencia de muerte escrita por la mano de uno mismo.



Decide ver
decide pisar la tierra que invadiste
crecer en la verdad
cuan mal estoy
cuan enfermo
cuan agonizante
para volver a nacer conciente
real
como la mañana a la tarde
como la tarde a la noche
en un ciclo casi mágico
el paraíso comienza y termina al correr los días.



No tengo porque esperar que las cosas cambien para que pueda seguir andando, no espero que el camino que elegí describa una línea recta y tampoco espero de mí un arte excepcional que me salve de mis visiones y noches de demonios alcohólicos. Estoy aquí simplemente, pensando, despierto, tirando una red para atrapar los pocos sentimientos que quedan por rescatar y lanzando piedras a un océano de ideas esperando despertar algo.


II


La noche no tenía nada de especial, regresaba de una visita intrascendente cuando decidí entrar a una tienda que hace también de cantina, aburrido de respirar me senté con mi botella y pidiendo una gaseosa, la muerte entró y se sentó, como suele hacerlo, sin avisar y sin que la invitasen:
Sigues en el lamento de siempre

Me ofreció un cigarrillo mientras el humo se le escapaba por los agujeros de su oscura vestimenta. Ah, perdón sino les he descrito ciertos detalles, la tienda se hallaba de camino a casa, en un barrio al cual solía ir para pasar el rato de vago, ya nadie me recordaba, era un lugar poco elegante por no decir que era una mierda, oscuro por donde ponían las mesas y siempre había un viejo en una de ellas, desde que entré no dejaba de mirarme; en fin, y la muerte está mas o menos como la vi la última vez, quizá algo mas jorobada y un poco menos amarillenta ya que cada vez que levantaba la cabeza podía notar sus calavéricas facciones y me dijo:

“Siempre
 el lamento de siempre
mi existencia es un siempre,
 para siempre,
por siempre,
como siempre,
dormirás por siempre“

Luego de beber un sorbo repuse:

“Has venido por fin entonces
a llevarte mis días
a llevarte mi futuro
Siempre has vivido,
el sendero de la vida es para ti tan claro
como lo es para mí tu llegada.”

Me contestó casi de inmediato y con un tono altanero:

“Como todos esperas una verdad
un orden
una lógica
erigimos nuestras bases en lo relativo
en el provecho;
triste pero cierto”

Aspiré un poco el humo que salía de mi boca, la miré:

“Hemos hallado un punto entonces
desde donde se vislumbra una verdad
una esencia”


Conseguí detectar, en ese momento, cierta emoción, pero tal vez fue producto del veneno que bebía, le digo veneno por la calidad del licor que entraba hacia mi ya dañado organismo, me importaba que en ese instante que no haya nadie frente a mí, que el anciano de la esquina no me viese o  el encargado de la bodega no viera que estaba ahí sentado hablando con el aire; una vez verificado esto le dije muy bajo:

“Todo comienza con el amor a la vida;
el dinero
la materia
tan cruda
se pueden dejar ir;
el pasado se debe dejar podrir;
es la esencia
el sentir es lo que nos guía
como un mágico instinto,
nuestra naturaleza
cumple nuestros parámetros
amamos destruir
y nos destruye lo que amamos”
  
Tomé un gran sorbo y esperé su respuesta que llego con desgano:

“No es mi misión entender lo que hacen seres tan ajenos a mi línea eterna “

Trague un poco de humo y me apresuré a interrumpir:

“En nuestra mortalidad
en nuestra incapacidad de verla
y a su vez sabiendo de antemano tu llegada
como una sorpresiva lluvia,
siempre a mitad de camino,
vamos dándole importancia a todo”

Literalmente se hizo humo y como de costumbre sin avisar ni despedirse, parece loca algunas veces pero porque detenernos a pensar en algo así, después de todo, ya se hace tarde y debo regresar, tal vez hubiera sido bueno tomar un taxi pero me acabé hasta el ultimo sol en cigarros así que… a mojarse.

Siempre me agradó Lima de madrugada, no importa por cual calle de la ciudad termine, siempre es la misma sensación, camino y mi mente va contra el sentido de mis pasos, a veces creo que no estoy mas que en un retroceso continuo, añorando un amor del cual ya he perdido su forma, como si se hubiese diluido en estas lloviznas Limeñas, como si hubiesen, gota a gota, minuciosamente, lavado cada herida de mi corazón y hubiesen  arrastrado el dolor a las entrañas del asfalto.

Como sea parece que un manojo de sensaciones me rodean sin que yo pudiera hacer algo al respecto, debo confesar que no es algo nuevo, pero tampoco es algo que me agrade, he decidido enamorarme, sin importar que sea un imposible, Dios, sus ángeles y mis demonios saben que conozco  perfectamente lo que significa tal  palabra, como si alguien me hubiese dado el guión de mi destino escrito con letras tan grandes  que suelo leerlas  hasta en la peor de mis borracheras.

Cruzando un parque, en medio de un camino de tierra muerta y un poco de basura se me interpone una lechuza, siendo alumbrada casualmente por un poste dándole una apariencia particular o más bien macabra, me detuve, era ya tarde y debía llegar a la casa, ignoro porque… estaba cansado así que decidí rodearla, seguro se estaba alimentando de los ratones del parque, pero cuando estaba a punto de salir de este, que se encontraba en un lamentable estado, otra vez se me aparece esta lechuza pero esta vez se posa en lo alto de un poste, de esos altos que alumbran las avenidas  y entonces se presentó:

“Como un fantasma,
ni siquiera como tal
vacío te sientes
hasta que llego yo
una pasión de alas blancas”

La miré un momento, no me pareció haberla visto antes, claro que desde que se me presenta la muerte, hace varios años  ya, no me importa que se me aparezcan mas cosas, hubo un tiempo en el que creí que me había abandonado la razón, tal vez sufría ya de delirios o esquizofrenia debido a tantos químicos elixires en mis épocas oscuras pero después de instruirme sobre el asunto resolví que no era así, porque cada vez que me pasaba esto advertía que la gente no se percataba por mas que yo le conversara durante largo rato, ahora, solo trato de averiguar porque es que me pasa esto y porque es que lo he tomado con tanta naturalidad, en fin, seguí mi camino, el trago me había dejado cansado y decidí convencerme que era un efecto del licor aunque conocía bastante bien la diferencia entre este y los alucinógenos.

Legué a la casa, le di un mordisco a una presa de pollo que sobré del almuerzo y subí a mi habitación para escuchar las alas de esta ave posándose en mi ventana, vale decir que yo casi nunca la cerraba porque me gusta el viento, aun en invierno, bueno, antes de dormir le dije:

“Con la muerte
yendo y viniendo
ya es difícil atravesar la vida,
con la gente
con sus reglas
ya es difícil tener un horizonte
no necesito nuevas maldiciones para mi mente”

Caí dormido aunque en mi último pensamiento me dijo que no sería tan fácil deshacerme de esta nueva pasión.


III



Desperté, algunas veces creo que nunca despierto y que esto no es más que la alucinación de algún loco, pero el caso es que era lo suficientemente real como para escuchar el laberinto de la calle, bulla que martiriza hasta al más fanático de los seguidores de Mahoma, encendí la computadora mas por costumbre que por el ansia incontrolable de escribir y me percaté que a parte de algunas cuantas plumas habían otros regalitos que me dejó mi amiga lechuza, excremento que tuve que limpiar antes de desayunar, como si no fuera suficiente la acidez y ganas de vomitar que tenía por el trago del día anterior.

Terminé el aseo y crucé por todas las molestias que se tiene después de pasarse de tragos, incluyendo la idea que se tiene de haber hecho algo malo cuando en realidad se ha bebido solo, entonces mi memoria se activó y me preocupé de verdad por el asunto de estar hablando solo, porque eso de que los animales intercambien sus inquietudes conmigo no era algo para pasar por alto, ya me había acostumbrado a la Muerte , eso ya era bastante, como sabía que un siquiatra no me ayudaría en nada decidí interrogar a alguno de estos personajes a ver si había alguna otra persona en este dilema, era Sábado y no quería ir a trabajar con una preocupación más.

Pero para que se me presentara la Muerte tendría que esperar a la media noche y eran recién las 3 de la tarde, no tenía nada de ganas de ver a ninguno de los amigos a los que  no había encontrado la noche anterior, haciendome sentir mas solo que de costumbre, pero como tengo una suerte de lo más curiosa se aparece esta chica en su auto nuevo tocando el claxon y desquebrajando la poca paz que había conseguido escuchando algo de Kitaro, preciosa la mujer, aunque va a ser algo doloroso la describiré como mejor pueda: su cabello era ondeado y negro, lo tenía largo hasta la mitad de la espalda, tenía los ojos pardos aunque algunas veces parecía que se aclaraban mas de la cuenta, sus cejas eran bien definidas, muy finas para mi gusto pero bueno, su nariz era recta y su boca parecía una pincelada de los dioses; cada vez que se iba yo me ponía a pensar que la naturaleza se había esforzado más con ella que con otras hermosas criaturas, pero eso claro está expuesto al gusto particular de cada individuo.

Era de esas mujeres que no te las puedes quitar de la cabeza una vez que las conoces, su cuerpo, bueno yo la conozco desde hace mucho y en honor a la verdad la he visto de todos los pesos, pero sospecho que siempre fue delgada y que dependiendo al enamorado de turno engordaba o adelgazaba, como sea tenía una figura preciosa, lo único malo era tal vez que no era exactamente la mas culta de mis amistades, creo que precisamente era su simplicidad lo que mas me atraía, pero era una amiga, o intentaba convencerme de eso.

En fin, ahí estaba ella y yo con el humor del licor que me salía por los poros así que el hice señas para que subiera, como vivía en el tercer piso de un edificio de 5 dejé la puerta abierta y me tiré de cabeza a la ducha por segunda vez, le dije que tome lo que quisiera y que saldría en un rato, salí con el cabello mojado y la encontré como era su costumbre tirada en mi cama mirando algo sobre modas, me miro con una expresión de desaprobación

-Nunca entenderé porque te haces esto-
-Hace recién una hora que me ha pasado el dolor de cabeza, porfa no me recrimines nada porque ya es demasiado tarde-
-No me sorprende que te haya dejado Vero-
-El día que rechace un trago será el día en el que realmente debes preocuparte y... hablando de esto, ¿Quieres una chela?-
-¿Vas a ponerte a tomar de nuevo?-
-bueno... ¿para que has venido a todo esto?-
-Carlos es un imbécil-
-Eso ya lo sabíamos-
-No me ha dejado ver a Julito porque dice que se pone mal-
-Bueno- le digo para calmarla y poniendo la mejor cara posible – tal ves sea cierto ¿no?

Ella siguió despotricando mientras yo pensaba en el tipo de idiota que debería ser el hombre, y en las ganas que tenía de darle un beso a esta morena; no escuche nada de lo que dijo en los siguiente minutos aunque asentaba la cabeza como si supiera de que diablos me estaba hablando hasta que por fin terminó:

-¿Tu que dices?-
-Como siempre tienes la razón, como te dije, es un imbécil, tu igualito de casaste... y tu enamorado de turno, ¿que onda con el tío?-
-Ese es otro, no me deja trabajar tranquila, me llama todo el día y si le digo que no me llame a la oficina porque estoy ocupada me dice que no quiero que se enteren que tengo enamorado-
-Y  es verdad-
-Si pero no es para que haga tanto escándalo-

La saqué de mi cuarto antes que me vinieran mas ideas al cerebro de cómo tirarla a la cama y quitarle el conjuntito sport elegante con el que se apareció, de pronto ocurre justo lo que no quería que pase con alguien presente, nuestra amiga Lechuza apareció posándose en el filo de la venta asustando a la pobre Viky que por cierto era bastante asustadiza  así que rápidamente la introduje en el cuarto y salí, por más increíble que suene, a entablar una conversación con Lechuza:

“Sin tiempo
y sin más despedidas
partirás ahora
dejándome en la paz que he deseado desde llegada la mañana”


Me miró a los ojos y se elevó posándose en un frondoso árbol que se encontraba a una cuadra de distancia, Viky ya estaba riendo al teléfono con su enamorado, no me sorprendió, me alisté y le hice señas para salir, sabía que iría a verlo porque las chicas como ella eran demasiado buenitas como para darse cuenta cuando un pendejo las está cagando, como sea no era mi problema, hay gente que aprende jodiendose nomás, no escuchan, lo que si era la única amiga que ya les contaré cuando la conocí.
  
IV


Otra vez de regreso, a media noche, este maldito distrito parece una tómbola popular cada fin de semana, es como un circo de gente que cree estarse divirtiendo o la han convencido que ciertas cosas son divertidas o por último creo que solo un 10 por ciento de todos estos si se divierte de veras.

Me quedé en el parque tratando de recordar lo que hacía aquellos días, cuando el mundo me parecía demasiado grande y el tiempo no pasaba nunca, ciertamente me deprimió aunque me hizo sonreír, me metí a un bar del que alguna vez me botaron, nadie me reconoció, es mas, estaba bastante cambiado; el nombre, el que atendía, seguramente también el dueño, me sentí realmente incomodo, si no fuera por esas ganas de tomar un trago no hubiese entrado, lo que pasa es que los sábados tienen un efecto extraño en mí, es como si en algún momento me hubieran maldecido o algo así, nunca puede quedarme quieto este día, siento que me llama, que me estoy perdiendo algo, y digo siento porque no es así, lógicamente no me pierdo de nada y no tengo porque salir a gastar plata que no me abunda.

Yo nunca me doy cuenta cuando estoy enamorado, o me percato demasiado tarde como para volver a tras, aclaro este punto porque apareció... ¿Quién creen y acompañada de quien creen?, fue en vano tratar de esconderme en este endemoniado e iluminado lugar, me miró y se saludó, parecía que sus problemas habían desaparecido, se sentaron lejos pero cuando estaba por irme ambos se acercaron.

-Hola, mira, te presento a Raúl-

Tengo que reconocer que hacían buena pareja por fuera, el individuo era alto, bueno más que yo, parecía invertir su tiempo en un gimnasio, describámoslo como un individuo piedrón lo que es razonable ya que con una chica como ella, solo la ganaría el mas aventajado en el aspecto y en el nivel económico. Lo saludé muy amable por supuesto

-¿Estas solo?-

Le dije que esperaba a alguien, aunque ella sabía que no era verdad entendió la indirecta, no quise ser descortés ni caerle mal a un tipo celoso, al poco rato me fui.
Ya en las calles me di cuenta que se habían acercado a mi seguramente por la insistencia de Raúl, para asegurarse quien era yo o que pasaba, es por eso que trato de no verla pero ella era de esas chicas que una vez que las conoces no puedes dejar de pensar en ellas, así que me fui pensando en lo linda de ella y en lo idiota del otro, maldito el momento que nos hicimos amigos, cerca a casa, escucho una voz desde lo profundo de un frondoso y altísimo árbol:

“La amistad
se levanta con la fuerza del amor
y es en amor en lo que puede terminar”

Un sobresalto me hizo botar mi cigarro

“Sin permiso
ni anuncio publico
tu intrusión es única
exacta
presisa
y odiosa”


Ya había aceptado que muchos de los tornillos que mantienen mi cerebro en un funcionamiento racional se habrían caído en alguna borrachera junto con mi reloj, mi Zippo y mi licorera.

©Fran Terrones Julca
2014